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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Audiencias del 8 y 14 de septiembre

ALEGATOS POR LA DESAPARICION DE JORGE FONSECA
En la segunda parte de la jornada del jueves 8 y al inicio del día 14 se ofrecieron los alegatos por la Desaparición de Jorge del Carmen Fonseca, un secuestro sobre el que se tenían pocos datos; sin embargo, el Ministerio Público consiguió reconstruir el último tramo de su vida y aportar una hipótesis sobre qué lugar, cuándo y con quién fue apresado. La defensa del único imputado, ex Tte. Cnel. Paulino Furió, solicitó su absolución por “ausencia de certezas” sobre la circunstancias de esta Desaparición.
Dante Vega armó rompecabezas
Jorge Fonseca se crió en Centenario, Neuquén, era hijo de humildes trabajadores rurales;  consiguió terminar la secundaria e inició una carrera superior en la Universidad de La Plata. De un minucioso examen de los testimonios se infiere que comenzó acercándose a la Juventud Peronista pero posteriormente se incorporó a las filas del Partido Comunista Marxista Leninista –PCML-. Se sabe también que en mayo de 1976 se trasladó de La Plata a Mendoza después que allanaran su domicilio. Está probado que, desde su residencia en nuestra ciudad hasta septiembre del ‘77, hizo seis viajes a Centenario, en algunos casos llevando gente para resguardar en Neuquén, debido que estaba a cargo de la seguridad de los militantes del PCML. Finalmente, un matrimonio amigo y su familia recibió una carta, firmada por una de sus compañeras, en la que les anunciaron que Fonseca había sido secuestrado en Mendoza; aquellos situaron la misiva entre noviembre y la primera quincena de diciembre de 1977.
Coincidentemente, el PCML recibió el impacto de sucesivos operativos entre el 5 y el 9 de diciembre del ‘77, en los que fueron secuestrados 8 militantes y desaparecieron 6, entre ellos el matrimonio integrado por Nélida Tissone y Néstor Carzolio, ambos oriundos de La Plata. En la causa por la desaparición de éstos últimos está incluida la declaración de una vecina quien afirma que con el matrimonio vivía un joven de las características de Fonseca que fue secuestrado junto a la pareja. Además está registrado que se llevaron una camioneta y una moto del domicilio. Paralelamente, un testigo afirma que el joven neuquino se trasladaba en una moto.
Como las piezas de un rompecabezas todo encaja para inferir que aquel joven secuestrado con Tissone y Carzolio; por la fecha, vínculos con los platenses, vehículo que utilizaba y pertenencia al PCML; se trataría de Jorge del Carmen Fonseca.


El fiscal Vega lamentó las fallas en el armado de la causa, que deja como único imputado a Paulino Furió, entonces Jefe del G2, cuando deberían haber sido procesados otros  responsables de la represión. El ex Tte Coronel deberá responder por privación de la libertad, asociación ilícita y homicidio, tal es la calificación de los delitos que se le imputan.
Para fundamentar su solicitud, Vega repasó la importancia del G2 en el organigrama represivo y leyó varios documentos del Ejército en los que están explicitadas las funciones de ese departamento de inteligencia dedicado al espionaje, sabotaje y operaciones especiales; con atribuciones para conducir interrogatorios y decidir el traslado a lugares de detención; esto en el marco de la supuesta “lucha contra la subversión”.


Paulino Furio había sido interrogado, años atrás, en razón de su desempeño en la Jefatura  del G2; en su declaración aseguró que él sólo asesoró al Gral. Maradona con motivo del operativo Independencia y a raíz del potencial conflicto limítrofe con Chile y agregó que durante su gestión fue desactivada la Comunidad Informativa y que al Comando de Operaciones Tácticas sólo lo conoció de mentas. Teniendo en cuenta que el militar fue Jefe en el 76/77, tan burdas respuestas dieron lugar a que el fiscal repitiera varios: “Miente Furió cuando dice…”
La causa Fonseca no cuenta con querellantes, sólo interviene el Ministerio Público por lo cual continuará, tras un cuarto intermedio, con la intervención de los abogados defensores de Furió.


La Defensa insistió en la falta de pruebas
El defensor oficial Dr. Amuchástegui intentó desvincular al militar de inteligencia basándose en la discordancia entre la familia y amigos sobre la fecha del secuestro de Fonseca y puso en duda el lugar dónde fue apresado, ya que se encontraba en la clandestinidad y los perseguidos solían ocultar el lugar de residencia. Sostuvo que el hecho podría haber sucedido en cualquier otro punto del país.
También se refirió a las contradicciones con respecto a qué fuerza había intervenido. Según una carta fue la policía y según otro testimonio el ejército. Es sabido que el accionar era conjunto, independientemente de qué patota ejecutara las órdenes.
Por otro lado, a pesar de cuestionar largamente la fecha de la detención de Fonseca, validó la conjetura de que fue levantado el 5 de diciembre porque abundó en argumentos en el sentido de que Furió tenía un nuevo destino en San Luis, había asistido a un curso en Buenos Aires y, desde fines de noviembre de 1977, había sido liberado de sus funciones por el Gral. Maradona para preparar su mudanza.
Obviando los indicios que acercan a la reconstrucción del secuestro de Fonseca, Amuchástegui afirmó que no está acreditado el tiempo, modo y lugar del apresamiento del Desaparecido por lo que pidió la absolución de su defendido.

viernes, 8 de julio de 2011

Audiencia del 7 de julio

CAUSAS TORRES Y FONSECA: Al final, la justicia

Con las declaraciones de Acquaviva, por la Causa Torres, y Domínguez, por la Causa Fonseca, concluyó la etapa testimonial de los juicios. El Tribunal retomará la actividad el próximo 26 de julio con la incorporación instrumental de las Causas Olivera-Rodríguez Jurado, Urondo-Raboy y Torres; el inicio de los alegatos y las sentencias.

Raúl Acquaviva
Completó su testimonio en torno a la desaparición de Rosario Aníbal Torres.
Acerca de la “audiencia” en el Consejo de Guerra, en el que se decidió sobre su vida, Acquaviva relató: “Era un teatro armado para justificar la información que me extrajeron bajo tortura, como para darle una estructura legal a la forma en que se me maltrató, el trámite necesario para pasarme a la cárcel y entrar en la legalidad”. En una sala del D2 frente a los mismos calabozos, tuvo que elegir un abogado de una lista, el Teniente Coronel Melitón Toledo que le aseguro´ que “no entendía nada de lo que fuera una defensa en un juicio, qué era lo que podía argumentar si yo sólo comulgaba con las ideas de la izquierda revolucionaria”. En el Tribunal, situado en el palacio policial, había unos 10 miembros del Ejército que le aplicaron el mismo interrogatorio obtenido bajo tortura en el D2. La condena fue de 20 años de prisión por tenencia de explosivos (posesión de una bomba de estruendo de cartón de venta legal). La declaración se la hizo firmar el capitán Dib el 21 de junio de 1.976. Resumió la injusticia el testigo: “Con mis compañeros Leda, Tognetti, Paris, estábamos todos en un pozo y los defensores nos tiraban paladas de tierra”.
Acquaviva permaneció en el penal provincial desde el 4 de julio hasta el 27 de septiembre, cuando fue trasladado en el vuelo del Hércules. Allí, esposado con Bustelo, “me tocó un lugar tremendo, entre banquetas, encadenado al fuselaje del avión, un guardia (“Poxipol”) caminaba sobre las espaldas, no me llegaba sangre a las piernas”. En la U9 de La Plata, celda 636, pabellón 13, fue testigo del asesinato de Marcos Ibañez, detenido y trasladado desde Mendoza, por cuya Causa Raúl testimonió en La Plata. “He pasado por la virtud circunstancial de presenciar la muerte de varios compañeros” (dicho también en relación a Torres).
Siete años, siete meses y veinte días estuvo preso Acquaviva, desde el día que inocente se entregó: “Creí en la justicia, por eso hoy agradezco, saber que al final hay justicia me da tranquilidad para afrontar el último tramo de mi vida”.

Osiris Rodolfo Domínguez
Diseñador, hermano de Walter Domínguez, cuñado de Gladys Castro (ambos desaparecidos) y tío del bebé apropiado a la pareja, testimonió en relación a la Causa Fonseca, a quien conocía por su grupo de pertenencia política y vio en tres oportunidades. Osiris explicó que a fines de 1.077 sobre ese grupo hubo procedimientos en “cadena” de militantes que serían desaparecidos: Gladys Castro, Walter Domínguez, Elsa Becerra, María Cristina Damico, Jorge Fonseca y Carzolio (primero en huir de La Plata, “con Fonseca estaban marcados por los servicios, puede ser que hayan vivido juntos”).
La noche del 7 de diciembre de 1.977 fueron secuestrados de su casa de Villa Marini (“levantados de la cama”) Walter Hernán, hermano de Osiris, y su compañera embarazada de seis meses, Gladys Cristina, que habría dado a luz en cautiverio. Como Osiris tenía un trabajo nocturno en la empresa Pescarmona, no pudieron dar con él, pues la misma patota captora de la pareja pasó por la casa de los padres de los Domínguez preguntando por él y “les quedó la impresión de que Walter y María iban en el baúl del auto”. Osiris se refugió en una finca de Barrancas y desde allí salió hacia Buenos Aires, donde Carlos Vera (hermano de otro desaparecido, Rodolfo) lo ayudó frente a la persecución.
Por un primo de la familia, que actuaba como servicio de inteligencia de la Fuerza Aérea, “estábamos convencidos de que a Walter lo iban a soltar y que todos (incluso Fonseca, “que se dedicaba a mover compañeros y se desvaneció”) habían sido secuestrados por un grupo de tareas de la Cuarta Brigada Aérea”. Luego sus padres recibieron indicios de que a la pareja la habrían tenido en Las Lajas.
Osiris concluyó que no fue desaparecido por una cuestión azarosa y señaló contradicciones de los represores: “vean qué peligroso era yo que ni siquiera sabían que trabajaba en Pescarmona”.

miércoles, 6 de julio de 2011

Audiencia del 5 de julio

INDICIOS SOBRE LOS DESAPARECIDOS TORRES Y FONSECA
Docente, licenciada en cine, perseguida y secuestrada durante la dictadura, testimonió Violeta Becerra; relató su relación con el Desaparecido Jorge del Carmen Fonseca. Asimismo, en una declaración inconclusa, Raúl Acquaviva, ex detenido en el D2 aportó elementos que hacen suponer que Rosario Aníbal Torres murió en ese CCD, producto de las torturas.
Violeta Becerra
“La vida en La Plata era un riesgo permanente, los estudiantes se trasladaban de un lugar a otro”, relató Violeta sobre el período 1.973/76, cuando estudiaba cine y militaba en el PRT junto a su hermano Jorge Ciro Becerra y su cuñada Susana de Miguel, ambos del –PCML- Partido Comunista Maoísta-Leninista. Susana (exilada en Suecia), Jorge (fallecido en 2.006) y otra hermana suya, Elsa del Carmen Becerra (“Elsi”, desaparecida) estaban acuciados por la represión. En mayo de 1.976 el grupo emprendió el retorno a Mendoza; aquí establecieron contacto político con Jorge del Carmen Fonseca.
Tras el secuestro de Jorge Becerra por una patota del D2 el 22 de diciembre, Fonseca protegió a sus compañeras Elsa y Susana (con Federico, su bebé de 4 meses) en Neuquén, en casas de familiares y allegados. En septiembre de 1977, la persecución obligó a Elsa Becerra, acompañada por Fonseca, a huir hacia Buenos Aires, previo paso por Mendoza. Los indicios señalan que, meses después, ella misma escribió una carta en la que avisó que a Fonseca “lo chuparon en Mendoza”; dicha carta, “desapareció” en manos de la Iglesia neuquina. Con posterioridad, el 26 de enero del 1.978, Elsa fue secuestrada en Buenos Aires; información brindada por Susana de Miguel, un mes y medio después del secuestro.
En opinión de Violeta, es probable que Fonseca, visto por última vez para septiembre de 1.977, haya desaparecido en Mendoza en diciembre, como parte de la “aniquilación” del grupo del PCML mendocino. En esa ocasión fueron secuestrados: Néstor Carzolio y Nélida Tissone; José Alcaráz y Antonia Campos; Rodolfo Vera; Gladys Castro (embarazada) y Walter Domínguez Assof, todos Desaparecidos.
Por otro lado, el 24 de enero de 1.977, la testigo Violeta Becerra fue secuestrada en Tupungato, donde estaba a resguardo en casa de unos amigos de los padres, permaneció prisionera durante 10 días en “un lugar donde pasaban aviones(…) pude ver una carpa militar” hasta que fue liberada.
Violeta enfatizó el rol de Fonseca como el que “hacía la función de seguridad, guarecía a los compañeros, estaba en continuo movimiento” y destacó que “la persona más ligada a la víctima era la que tenía que dar la información a los familiares”. De allí la comunicación de Elsa sobre el secuestro de Fonseca y la de Susana sobre el de Elsa. También confirmó un rasgo fisonómico destacado por los testigos Aldisone: a “Elsi” le faltaban dientes. Según Violeta, sus padres, en un breve encuentro secreto con su hermana, “la encontraron muy deteriorada, le faltaba un diente”.

Raúl Acquaviva
Citado en la causa que investiga la desaparición de Torres, Acquaviva fue detenido el 14 de mayo de 1976 junto al nutrido grupo de adherentes a la Juventud Guevarista entre los que se encontraba Eugenio Paris, su amigo de la infancia. Al igual que otros testigos de esa causa fue torturado salvajemente hasta que quedó blanqueado el 31 de mayo. Desde ese momento hasta el 4 de julio, en que fue trasladado a la penitenciaría, Acquaviva permaneció en el D2 pero recibió un trato más relajado y compartió la celda con Paris. En esas circunstancias, recuerda a un detenido con el que se ensañaban con más ferocidad que con los demás: “Se quejó como un día y medio” dijo, los lamentos eran permanentes hasta que advirtió que quedó en silencio; con posterioridad escuchó que entraban guardias y apoyaban algo de madera en el piso, luego se retiraron: “para mí había fallecido”, concluyó. El testigo recordó que en una ocasión pudo verlo cuando se cruzó con él, camino al baño. Lo describió como más bien bajo, robusto con pelo corto o medio pelado; estaba muy deteriorado. En medio de la saña con que lo golpeaban escuchó que los guardias le reprochaban: “Traidor, hijo de puta, hasta nuestros domicilios tenías”. Cabe recordar que Rosario Aníbal Torres se desempeñó como comisario en la localidad de San Martín de San Luis, durante la etapa camporista. Para más coincidencia, al pedírsele  precisiones sobre la fecha en que se registró este hecho, Acquaviva lo pudo ubicar días antes de comparecer ante el tribunal militar que lo juzgó, según el acta que obra en la fiscalía esto fue 21 de junio; Aníbal Torres fue secuestrado entre el 15 y 17 de junio y aún permanece en condición de Desaparecido.
El aspecto físico, la condición de policía, la fecha estimada y el testimonio de Eugenio Paris convergen en que Rosario Aníbal Torres habría muerto en el D2 a causa de las torturas. A pedido de la Defensa se pasó a cuarto intermedio hasta la próxima jornada, cuando Raúl Acquaviva completará su declaración.