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martes, 18 de enero de 2011

Audiencia del 18 de enero

RICARDO PUGA ESPERÓ TREINTAICINCO AÑOS Y CUATRO DÍAS



El Diputado Ricardo Puga fue detenido durante el gobierno constitucional de Isabel Martínez. Afirmó que las prácticas desde antes de la Dictadura eran propias del Terrorismo de Estado; además reveló su paso por la Colonia Papagayos, otro CCD identificado por primera vez en estos juicios. Remarcó que después de treintaicinco años y cuatro días, con su comparecencia ante el Tribunal, ha tenido la posibilidad de revelar “la forma infame a la que fue sometido el pueblo argentino”.
El 13 de enero de 1976, Puga fue detenido en Guaymallén, trasladado a la Colonia Papagayos -perteneciente a la Dirección General de Escuelas-, de allí al D2 y finalmente a la cárcel provincial. En su condición de ex preso político sufrió los consabidos vejámenes.  En Papagayo recibió picana, golpes y simulacro de fusilamiento, allí  consiguió dejar su marca  como prueba de su paso por ese CCD. Tiempo después, en 1985, Puga efectuó un reconocimiento del lugar y tomó fotografías; encontró en los cascarones de pared del edificio derruido su apellido grabado por él mismo con las esposas que lo apresaban dos décadas antes. Reconoció en la zona un ciruelo, con el cual satisfaría su ahogo luego de una sesión de picana. También dialogó con un viejo cuidador del lugar que le confirmó que años atrás el espacio era utilizado por militares y policías para secuestrar personas. Las fotografías las remitió al MEDH, para conservarlas como prueba, actitud visionaria porque el edificio fue totalmente demolido; hoy el Tribunal solo cuenta con las tomas que acreditan los vestigios de ese Centro Clandestino de Detención.
A lo largo de su testimonio se manifestó aún escandalizado por los absurdos institucionales que le tocó vivir:  los jueces recibían órdenes de los militares. “Ningún funcionario mediaba por las detenciones ilegales” dijo.
Por su reciente labor al frente de la Comisión de Derechos y Garantías, el diputado ha tenido acceso a legajos de funcionarios actuantes durante la dictadura.  Entre ellos Carlos Rico, ex - Subsecretario de Seguridad del gobierno de Jaque, quien solicitó en su momento “un ascenso en virtud de sus esfuerzo y trabajo en la lucha antisubversiva”. Recordó la existencia de cursos teóricos y prácticos (antes y durante el golpe) en el marco de la teoría de la Seguridad Nacional para preparar personal idóneo para reprimir y matar. “Había un poder que no era el poder real de la Constitución, se estaba preparando una suerte de corresponsabilidad social” agregó.
Finalmente, identificó a los carceleros más perversos y dijo haber compartido cautiverio por dos veces, con el desaparecido Roberto Blanco.
Ricardo Puga fue liberado en diciembre de 1976; a la hora de su detención pertenecía al Partido Auténtico, un desprendimiento del Justicialismo que, ante la derechización del Gobierno de Isabel, mantenía la línea diseñada en la etapa camporista;  en él también  se enrolaban el ex gobernador de Mendoza, Martínez Baca y varios mandatarios provinciales destituidos por el lopezrreguismo.

martes, 7 de diciembre de 2010

Audiencia del 7 de diciembre

ALICIA MORALES CONMOVIÓ Y RECONOCIÓ A REPRESORES



El 7 de diciembre, en el marco del segundo Juicio por delitos de lesa humanidad en Mendoza, sólo prestó declaración Alicia Morales, ex detenida durante la dictadura cívico militar en el centro de operaciones D2 y, actualmente, integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos –APDH- de San Rafael.

En condición de Testigo General o de Contexto pintó un cuadro perfecto sobre las características y  procedimientos practicados por la patota del -D2, se refirió a los lazos de solidaridad tejidos entre las mujeres presas y del impacto  sufrido al regresar en libertad a una sociedad con valores distorsionados, donde se sintió discriminada. A lo largo del relato, para dar cuenta de lo sucedido utilizó una y otra vez la palabra: destrucción.
  Alicia Morales, contó que la noche del 12 de Junio de 1.976 un grupo de personal militar y civil con pasamontañas y armas largas irrumpió en su casa ubicada en calle Rodríguez 78 de Ciudad; donde junto a su esposo, Juan José Galamba, su hija de año y medio y su bebé de dos meses, compartía vivienda con María Luisa Sánchez, Jorge Vargas y las dos hijas de la pareja.
La detención de las mujeres junto a sus hijos duró alrededor de 48 horas, el día 13 de junio fueron separadas de los niños y trasladadas individualmente al D2. Alicia permaneció semanas en los calabozos de los presos comunes, bajo un trato infrahumano, sin luz, agua, alimentos y sin permiso para ir al baño. Fue golpeada, humillada y torturada psicológicamente por el destino de sus hijos. “Por instinto de supervivencia hasta mis pechos dejaron de llorar” contó la mujer.

Pero la saña de los hombres de las fuerzas armadas no se reducía al secuestro, a la tortura y a la desaparición de adultos. Alicia relató que la hija de María Luisa Sánchez, la noche del secuestro fue utilizada por personal del D2 para “marcar” gente. La propia nena comentó que la llevaron a la Terminal a “reconocer tíos” meses antes de que se suicidara en la casa de sus abuelos donde vivió después del secuestro de sus padres. Además, según supo Alicia, la niña que en ese momento tenía 5 años,  fue llevada a la sala de torturas y sometida a interrogatorios, manoseo mediante, a la vista de su padre que también estaba detenido en el D2.
“Esto también es un crimen, un crimen que tiene que ver con todo lo que nos pasó a los argentinos, un crimen que no puede quedar impune” expresó Alicia mientras relataba la trágica historia de la hija de María Luisa y Jorge.

Alicia Morales permaneció detenida en el D2 hasta octubre de 1.976. Circuló por  varios prisiones, fue liberada por tres días y nuevamente apresada hasta que salió de Devoto en 1980. Estuvo sometida a Consejo de Guerra por un  tribunal conformado por oficiales  del 8vo Regimiento de Infantería de Montaña. Ese “absurdo del absurdo” la hizo jurar por estatutos militares y pretendió que delate a su marido, luego la condenó a 4 años de prisión por intento de incitación a la violencia colectiva, participación en agrupación subversiva y tenencia de armas de guerra.
  Ya en democracia,  Alicia, se constituyó en denunciante ante la CONADEP. En cierta ocasión, fue convocada por el organismo para realizar un reconocimiento del D2; grande sería su sorpresa cuando descubrió que dos de sus represores (Mechón Blanco y Caballo Loco) aún permanecían como personal de esa dependencia.

Entre los agentes de la represión en el D2, reconoció por registro vía imágenes a Miguel Ángel Tello Amaya, Pablo Gutiérrez, Alfredo Milagro Castro, Mario Esteban Torres, Díaz Peralta, Manuel Bustos Medina “Mechón Blanco” (quien amenazaba: “ya te va a tocar a vos la salita de canto y solfeo”, refiriéndose a la sala de torturas), José Sosa Córdoba, Eduardo Smaha y a Tamer Yapur, quien firmara su condena para el Tribunal de Guerra. A lo largo de su declaración manifestó reconocer a Carlos Rico Tejeiro, quien se desempeñara como Subsecretario de Seguridad al iniciarse la gestión del Gobernador Jaque,  como integrante de la patota del D2, dato corroborado por la testigo en otros registros fotográficos. Motivo por lo cual la querella pidió que fuera incluido en los álbumes de personal actuante en el Centro de Operaciones D2.  

jueves, 25 de noviembre de 2010

Audiencia del 25 de noviembre


Del testimonio de Rule, surgen nuevos nombres de víctimas con los que tuvo contacto o conocimiento, así como el nombre de otros represores. Entre otros, se destacan los de Fernando De Rosas, instructor de supervivencia de Aeronáutica, en el D2 a cargo de los interrogatorios bajo tortura; el ex comisario Rico del cual ya se tenían evidencias de su actividad represiva en el D2; el policía Escobar después partícipe del homicidio de Sebastián Bordón; así como la presencia de jueces como Carrizo en la U9 y muy probablemente por la coincidencia con declaración de Oyarzábal, de Miret, en los calabozos del D2. De toda la declaración se pidió y se ordenó compulsa para que la Fiscalía siga investigando.
La querella pidió la formación de una causa especial que se denomine D2 – en forma similar a la causa ESMA – para investigar las violaciones sistemáticas – 15 o 20 veces por día dicho por Rule – de las mujeres en el "palacio" policial, como parte del plan de aniquilamiento y torturas especialmente destinado a humillarlas, además del daño físico. Por esta especial y perversa perspectiva de género, se señaló con la misma cadena de responsabilidades a todos los represores acusados por los crímenes de lesa humanidad y a las violaciones sistemáticas a mujeres integrando el mismo carácter y calificación. Se señaló que no puede aplicarse aquí el principio de que se trata de un delito de instancia privada –que sólo se investiga por denuncia de la víctima – sino, como se dijo, especial instrumento del plan clandestino y criminal contra las mujeres. De aceptarse este criterio, sería el primer precedente en el país. Asimismo se solicitó prisión en cárcel común, lo que queda pendiente de resolución para el próximo martes 30.
El testimonio de Fernando Rule empezó diciendo que había sido militante de la organización montoneros en el frente sindical; que había sido especialmente maltratado por ser hijo de militar y que por su trabajo en la administración pública como proyectista, había hecho los planos del D2 vaya a saberse por qué llamado "palacio" policial. Lo que le permitió discutir el tamaño de los calabozos, donde no cabía una persona de tamaño normal acostado, sin luz ni ventilación. Como en la novela de un imaginativo escritor, en febrero de 1976 fue secuestrado y llevado a esos calabozos, donde comprobó que no habían modificado el tamaño como él había planteado. Terminó agradeciendo el respeto con el que fue escuchado por el Tribunal y diciéndole a los represores allí presentes – Furió, Yapur, Rodríguez, Smaha y Lucero – que no les deseaba ni a ellos ni a sus mujeres el trato que habían recibido él, sus compañeros y sus mujeres. Felicitado por su coraje al declarar, contestó por radio Universidad esta mañana, no soy valiente, es hora de no tener más miedo, ahora es el Estado el que escucha. Los fiscales, los abogados, toda una nueva generación para hacer justicia en Mendoza. El jueves al terminar su declaración había dicho, HOY ES UN BUEN DÍA Y ESTÁ MUY BIEN QUE LAS CHICAS USEN MINIFALDA !