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miércoles, 2 de marzo de 2011

Audiencia del 2 de marzo

MEDH: INFORME SOBRE LA REPRESIÓN EN MENDOZA


El MEDH -Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos-, a través de Elba Morales,  aportó información general sobre la represión en Mendoza y específica de algunas causas que se tratarán en estos juicios. Fruto del trabajo de acopio de testimonios e investigación realizado durante décadas se permitió plantear hipótesis  e hizo sugerencias al Tribunal.
La integrante, junto a María del Carmen Gil (Pocha) Camín, del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos brindó un exhaustivo y detallado testimonio que hizo un recorrido sobre varias aristas de la represión: su organización, centros de detención y operativos.
 
El esquema organizacional y centros clandestinos
El comando militar era quién tenía  decisión política, a través de un consejo conjunto de oficiales de distintas armas, con mayor incidencia del Ejército y la Aeronáutica. Todo el esquema represivo bajo el mando de las FFAA abarcaba: la Comunidad Informativa (servicios de inteligencia en función de la persecución y la represión, que según consta en indagatorias a Sánchez Camargo y Maradona estaba conformado por los servicios de inteligencia de las dos armas, de la policía Federal y de la policía provincial); el Comando de Operaciones Táctico –COT-(patota que efectuaba los operativos de detención y secuestro en la vía pública) y la conformación de los Consejos de Guerra. De este esquema, según Elba Morales, existen documentos probatorios en las causas del año 1.986.
A partir del 24 de marzo de 1.976 quedan establecidos tres centros clandestinos de detención –CCD-: el D 2, el Campo Las Lajas y la Colonia Papagayos. El D2 –Departamento de Informaciones de la Policía de Mendoza-  era el de mayor relevancia estratégica pues allí se registraba toda la información política. En sus dependencias había mesas de trabajo con ficheros de las actividades sindicales, estudiantiles y políticas. Información supervisada y utilizada por miembros de la Fuerza Aérea y la Federal.
El cuanto a Campo Las Lajas, fue localizado por el MEDH en 2.004 y más que un centro de detención se trató de uno de eliminación física y lugar de enterramiento. “Los que iban allí, iban para no volver.” Según el testimonio de un detenido junto a Mauricio López, recogido por el MEDH, se trataba de un lugar en el piedemonte con carpas para los militares y carpas para los torturados. Las Lajas se ajusta a las características de los centros clandestinos: inhóspito pero de fácil acceso desde la 4º Brigada Aérea, desde el D2 y comisarías hacia el Oeste y en camino a San Juan. En definitiva, un punto de convergencia para plan sistemático de desaparición de personas. Morales aprovechó para reclamar ante el Tribunal sobre la causa de Campo Las Lajas, de la cual el organismo es querellante, debido a que no avanza en su etapa investigativa. De este centro clandestino existen sólo dos sobrevivientes.
Otro CCD relevado por el MEDH fue la Colonia Papagayos. Se dio con él gracias a las entrevistas con los ex presos Puga y Sgroi,  a la declaración de un represor y a los relevamientos fotográficos. El MEDH estima que Papagayos se especializaba en la detención de mujeres y que el encargado era Rondinini, miembro del “sector calle” del D2.
“Es muy claro que la represión se ejerció contra grupos pertenecientes a determinadas corrientes políticas, desde antes del golpe”. Así Morales dio cuenta del modus operandi de los grupos de tareas, resaltando que en todos los casos la persecución no se ejercía sobre individuos aislados si no que se focalizaba grupalmente. Una vez detectado un grupo de militancia, se lo seguía, vigilaba, se establecían hábitos y vínculos para luego secuestrar a sus integrantes en apenas semanas.

Ordenamiento por operativos
Desde la perspectiva del MEDH es fundamental unificar los elementos de prueba para la investigación, desagregar ciertas causas y modificar abordajes. En ese sentido se permitió sugerir al Tribunal reencauzar las investigaciones por centros clandestinos, por fechas y grupos apuntados por la represión y por sus pertenencias militantes. En función de estas variables hizo un repaso de los operativos más significativos:
- Mayo de 1976: destinado a la desarticulación del PRT-ERP y la juventud guevarista. A través de operativos con zonas liberadas y razias en el área de Maipú y la ocupación de manzanas en el barrio Santa Ana, en pocos días fueron secuestrados los hermanos Talquenca, Edmundo Beliveau, Héctor Granic, Daniel Moyano, Virginia Suárez, Silvia Campos, Graciela Santamaría y Mario Santini.
-  Junio de 1976: Según el sumario nº 4 instruido en el D2, en el que están implicados los acusados Fernández y Smaha, se establecía la persecución del entorno de Montoneros con  dos objetivos, por un lado apresar a personas con diferente nivel de compromiso con esa organización, incluidos los sindicalistas de los Bancos de Mendoza y Previsión; por otro lado se propuso eliminar a la cúpula de Montoneros interrelacionando Mendoza con San Juan y San Luis.  Los operativos con este fin comenzaron con la desaparición de Jorge Vargas, se sucedieron entre el 12 y el 17 de junio y culminaron con el asesinato de  Paco Urondo. En este marco también fueron secuestrados otros cuadros de la organización como el matrimonio Olivera y fue asesinado Juan Carlos Charparín.
- Abril de 1977: en distintos operativos destinados a Montoneros caen 15 militantes asesinados o desaparecidos. Un importante grupo pertenecía a Las Heras, la Fuerza Aérea tuvo una participación destacada en estas acciones. Otro operativo resonante se desplegó sobre la calle Italia de Godoy Cruz, en el fue baleada Ana María Moral y dos NN, la mujer y uno de ellos fueron registrados en la morgue y enterrados en el cuadro 33 del cementerio de la Capital. En conexión con este episodio también  desaparece Gisela Tenembaum.Ç
- Mayo de 1978: Tras el escurridizo montonero Juan José Galamba, perseguido desde mayo del ’76, fueron secuestrados varios simpatizantes que lo habían albergado en su huida: Margarita Dolz, Raúl Oscar Gómez, Mario y Gustavo Camín, Daniel Romero y su hermano Juan Carlos, Víctor Hugo Herrera, Alberto Sosa e Isabel Membrive, quien había escapado de la redada en que fue ejecutado su esposo Juan Carlos Charparín, hasta que se culmina con la aprehensión de Galamba.

Presunciones del Medh
En el desarrollo de la exposición y las respuestas de  la testigo, quedaron flotando algunas hipótesis sobre la represión:
- Según el Medh, la suerte de los prisioneros habría sido decidida por los  consejos de guerra integrados por todas las fuerzas. Así como establecían las condenas para los presos también podrían decidir la eliminación de los secuestrados.
- Al establecerse la diferenciación en los operativos en tanto que algunas personas eran encapuchadas para que no reconocieran los lugares y a los intervinientes; en otros casos eran arrebatados en la noche a cara descubierta. Tal el caso de los hermanos Talquenca y Lidia De Marinis que salieron en paños menores  sin nada que les impidiera ver a sus secuestradores. En los casos que no tomaron recaudos, según la inferencia del MEDH,  ya estaba decidido de antemano que se los conducía a la muerte.
-  Las detenciones, desapariciones y/o asesinatos respondían a un cupo de procedimientos que debía cumplir cada zona y subzona, hipótesis sustentada por otros estudiosos del tema. En cumplimiento del cupo de eliminados en San Rafael, infirió la testigo, desaparecieron los cuatro jóvenes  Peronistas motivo del Juicio desarrollado este año en el sur mendocino.
Finalmente, Morales fue indagada sobre la responsabilidad de los imputados en estas causas. A lo largo de la declaración denunció a Eduardo Smaha y a Armando Fernández, enlaces de inteligencia,  implicados en varios operativos. Luego agregó que Tamer Yapur condujo y estuvo involucrado en la represión ilegal, incluso hay constancias firmadas por él que lo vinculan. Además, según el entender del MEDH, el Com. Luis Rodríguez era el tercero en jerarquía en el CCD D2, después de Juan Oyarzabal.
Elba Morales remarcó que siempre existió desde el poder judicial de Mendoza una fuerte protección sobre los militares denunciados e hizo algunas recomendaciones al Tribunal.

martes, 1 de marzo de 2011

Audiencia del 1ero. de marzo

SAVONE Y ABALO TESTIGOS DE CONTEXTO


Antonio Savone secuestrado, detenido y expulsado del país durante la dictadura permaneció casi tres meses en el D2, confirmó datos proporcionados por otros testigos y rescató la entereza de sus compañeros para encarar el cautiverio. Ramón Abalo testigo y protagonista de la resistencia a las últimas dictaduras reveló la complicidad de los civiles.
Empresario metalúrgico y simpatizante del peronismo, Savone fue secuestrado el 14 de junio de 1976 y alojado en el D2 durante 112 días, según sus precisiones.  De allí fue trasladado a una celda de castigo en la Penitenciaría para otros 63 días en soledad.
Pasó por un  consejo de guerra pero el tribunal militar se declaró incompetente y giró su caso a la justicia federal. Por medio de la fiscalía, el testigo recién se enteró que cuando fue llevado a Tribunales, el 1ero de agosto de 1977, el juez Guzzo le había otorgado la libertad, sin embargo  permaneció detenido a Disposición del P.E.N. hasta noviembre de 1977 cuando fue expulsado a Italia.
Savone  presume que el motivo de su detención fue por fabricar una camioneta con doble techo encargada por amigos de Edesio Villegas, hoy Desaparecido.
De su paso por el D 2 recordó figuras denunciadas anteriormente; a través de su mirilla pudo observar las vejaciones sexuales a las que era sometida, permanentemente, Rosa Gómez.  Escuchó los lamentos de Jorge Vargas, hoy desaparecido y también ratificó el carácter de torturador del penitenciario Bonafede.
Además, exaltó los gestos de dignidad y la relación solidaria entre los presos políticos;  los casi seis meses de aislamiento le provocaron tanto o más sufrimiento que las golpizas,  de modo que  ya en la cárcel con “el calor humano de los otros prisioneros fue como empezar a vivir” aseguró



El “Negro” Abalo habló de las complicidades civiles
Ramón Abalo militó en distintas organizaciones de izquierda a lo largo de su generosa vida. Hoy es miembro de la Liga por los Derechos del Hombre y activo militante por la memoria y justicia encarada por los organismos de DD HH.  Extraídos de un libro de su autoría: “El terrorismo de Estado en Mendoza” proporcionó datos de la magnitud de la represión a nivel local
Hizo hincapié en el compromiso del Partido Demócrata con la Dictadura hasta el punto de entregar el gobierno a uno de los suyos: Bonifacio Cejuela, acompañado por otros miembros de esa corriente que aún hoy lucen en el candelero político. Destacó el patrocinio del empresariado al gobierno militar a través de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM) y la complicidad de la Iglesia que en su momento encubrió y permanece en la misma actitud a pesar de haber tenido  la oportunidad, a través de Mons. Rey, de revelar lo que mucho saben sobre los delitos cometidos;  sin embargo el prelado en su reciente testimonio optó por el silencio y el no recuerdo.
Fiel a su estilo el, “Negro Abalo” fue directo. Dedicó un espacio a sus colegas periodistas abocados a “buchonear” a quienes se oponían a los militares y proporcionó los nombres de quienes desde distintas funciones: académicas, políticas, eclesiásticas y empresariales aportaron al sostén de la Dictadura.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Audiencia del 16 de diciembre

DAVID BLANCO ECHÓ LUZ  Y FUE CONTUNDENTE


David Blanco, ex – preso político del ’76 al ‘83, fue primero absuelto por la Justicia Federal  y luego condenado por un  Tribunal Militar. Dejó en claro la connivencia de la Iglesia con la represión, habló de las vejaciones sexuales a los varones y remató aportando elementos que confirman  la complicidad de Romano y Miret con la Dictadura.
Militante de la JUP- Juventud Universitaria Peronista-, delegado sindical del Banco Mendoza y estudiante de teatro, la combinación perfecta para que a los 23 años, el actual Secretario General de la Asociación Argentina de Actores, David Blanco, fuera detenido el 2 de junio de 1976 e hiciera el circuito carcelario por las prisiones de máxima seguridad del país.
Mencionó la persecución a los artistas y dio cátedra sobre las cualidades transformadoras del arte que explica el empeño con que Dictadura los persiguió.
Su primer destino fue el D2. Allí sufrió durísimos tormentos tal como lo describieron anteriores testigos y reconoció a algunos de sus verdugos con los que se cruzó en la calle una vez restituida la democracia.
En su paso por ese centro compartió cautiverio con Ricardo Sánchez Coronel, su compañero de trabajo; y dijo haber escuchado a J. Vargas, ambos actualmente desaparecidos. Sobre un plano del D2 señaló las celdas en las que se encontraban ambos detenidos y ubicó la propia. Blanco fue primero procesado y absuelto por Juez Federal Guzzo, pero quedó preso para ser sometido a un Tribunal Militar. Con sus dichos, quedaron otra vez sobre el tapete, los desatinos sustentados por los Consejos de Guerra. Blanco relató que al comparecer ante el Tribunal le exhibieron explosivos, armas, municiones, etc., entonces reclamó que esos elementos no estaban en su poder y que el Tribunal no tenía pruebas en su contra; a lo que el fiscal, oficial Mojo, le respondió que como integrante de una supuesta célula subversiva David disponía de armas aunque no las tuviera consigo y agregó: “Nosotros no necesitamos pruebas nos alcanza el convencimiento de que Ud. es culpable” y lo condenaron a siete años y medio de prisión.
También la iglesia tuvo su capítulo cuando relató que el capellán del ejército, en un gesto poco habitual, le informó a su padre que estaba en el D2 y le sugirió un ardid para tener la confirmación que permanecía alojado en el D2.
Dos intervenciones importantes aportados por Blanco fueron, por un lado confirmar que los funcionarios de la Justicia consideraban a la tortura como algo habitual, y agregó con claridad: “aún sucede” haciendo referencia que los detenidos de hoy son víctimas de tormentos. Por otro lado, se escucho por primera vez la referencia a las vejaciones sexuales sufridas por los hombres, el ensañamiento con los genitales y el ano, hasta el punto de “desear la propia muerte” –dijo.
Finalmente, a pedido de la querella el ex -preso dejó en claro que fue absuelto por el Juez Guzzo, quien dejó constancia en acta de las torturas verificadas en su cuerpo y dio por no valida la declaración firmada en el D2. Por su parte, el entonces fiscal Roque Romano no investigó la tortura, revocó el sobreseimiento dictado por Guzzo y con el aporte de Miret, el testigo quedó preso hasta 1983.

martes, 14 de diciembre de 2010

Audiencia del 14 de diciembre

LUNA TRANSITÓ TODA DICTADURA ENTRE REJAS


Roque Luna, trabajador gráfico, fue detenido y sometido a Tribunal Militar desde los albores del golpe de 1976 hasta diciembre del ’83. Uno de sus peores momentos lo vivió en Departamento de Informaciones de la Policía de la Provincia –D 2- .
En la jornada del 14 diciembre se escucharon las palabras de Roque Argentino Luna un hombre que estuvo preso casi 8 años, acusado por tenencia de armas, que no existieron y sometido a la parodia de un tribunal militar carente de legitimidad para administrar justicia. Este trabajador gráfico sufrió el terrorismo de Estado en todas sus escalas.
El 10 de abril de 1976, Roque Argentino Luna, fue sorprendido en su casa por un grupo de policías que sin dar muchas explicaciones lo subieron a un automóvil y lo trasladaron junto a sus padres a la Comisaría 31. Él quedó detenido en ese lugar, primera parada de los muchos espacios en los que estuvo alojado hasta diciembre de 1983.
De la 31 pasó a la 5º y de ahí al D2. Del D2 pasó a la 7º y más tarde a la Penitenciaría. En septiembre del 77 fue llevado a cárcel de máxima seguridad de Sierra Chica, en el 78 a Unidad 9 La Plata y en el 79 a cárcel de Rawson en Chubut, allí permaneció hasta el 3 de diciembre de 1983. En todos estos lugares, conoció el terror en todas sus escalas, sin embargo su estancia en el D2 fue la peor de todas.
Con tono bajo, mesurado y con pocas palabras, el hombre contó cómo fue torturado en ese centro de operaciones. Las sesiones de picanas llegaron a provocarle una insuficiencia cardíaca. Roque relató que durante los meses que estuvo detenido y con los ojos tapados, aprendió a reconocer a las personas por la voz, esto le sirvió para afirmar que estuvieron cautivas en el D2: Ricardo Sánchez Coronel, Rosa del Carmen Gómez, David Blanco, Enrique García, Carlos González, Carlos Ubertone, Alicia Morales, Luis Piña, Jorge Vargas, Aníbal Torres.
Las torturas físicas disminuyeron cuando lo llevaron a la Comisaría 7º y en el pabellón 6 de la Penitenciaría Provincial sin embargo, la violencia, la humillación y el terror no cesaron nunca.
Luna, como muchos presos políticos fue sometido a un “Tribunal de Guerra” y fue condenado en una causa inventada a 10 años de prisión por “tenencia de armas y municiones”. Esas armas jamás estuvieron en sus manos, pero según le explico “conocer, era igual, que tener, poseer y asir”.
Roque Argentino Luna no tuvo problemas en identificar a través de un álbum de foto de la policía quiénes operaban en el D2; así señaló a Marcelo Rolando Moroi, Manuel Bustos Medina (mechón blanco) Pablo José Gutiérrez Araya y a Ramón Álvarez Rojas de la comisaría 7º de Godoy Cruz. Los abogados querellantes pidieron que se incluyan también los álbumes de las comisarías 7º y 5º de Ciudad Capital para completar la tarea de reconocimiento.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Audiencia del 9 de diciembre

ROSA DIO PRECISIONES Y SE SINTIO LIBERADA


  Rosa Gómez relató con urgencia su cautiverio en el  D 2.  No tuvo militancia en ninguna organización, su secuestro sólo se explica por su relación con el sindicalista bancario Ricardo Sánchez Coronel. Aportó precisiones sobre quiénes integraban el cuerpo de ese Centro Clandestino, incluso reconoció a algunos que aun se encuentran en actividad e indicó en qué dependencia trabajan.
En calidad de “testigo general” Rosa del Carmen Gómez  declaró ante el TOF Nº1. Fue detenida el 1º de junio de 1976 y permaneció  durante 9 meses en el CCD que funcionaba en el Palacio Policial, en plena ciudad de Mendoza.
A igual que lo habían hecho las testigos que la antecedieron, Rosa describió cómo las mujeres que iban a parar aquel sitio eran violadas sistemáticamente por los hombres que conformaban la patota del D2. Las humillaciones y las torturas se sucedían incesantemente en aquel lugar que particularizó como un “infierno”,  “mientras estaba en el calabozo, sentía todo el tiempo personas llorar y quejarse” remarcó varias veces en su relato. Aseguró haber compartido el lugar con Ricardo Vargas y Rosario Torres “muy torturados”, dijo y con el fotógrafo Miguel Pointeau;  todos, al igual que su compañero, están Desaparecidos
Durante el tiempo que ella pasó en el D2 desarrolló mecanismos para distinguir a las diferentes personas que participaban en ese centro de operaciones. “Aprendí a leer con los oídos” expresó la mujer que permaneció un mes maniatada y con los ojos cubiertos. Entonces grabó las voces, los perfumes, las respiraciones que le permitieron identificar a los carceleros  cuando circulaba sin vendas.  Al mes se detuvieron los golpes y la picana pero, aseguró, fue abusada sexualmente del primer al último día por policías a los que identificó.
 Entre lágrimas, afirmó que no pudo declarar con tranquilidad en Tribunales cuando fue citada en la etapa de instrucción.  El empleado que le tomaba testimonio la presionaba para que sólo ofreciera precisiones. “Lloro porque ahora me siento liberada” –dijo-
El Tribunal le pidió revisara varios álbumes de fotografías lo que le permitió  identificar y caracterizar a varios integrantes del D2, entre otros a  Manuel Bustos (Mechón Blanco), Alfredo Castro,  Miguel Ángel Salinas   y dos agentes de apellido Lapas y González, cuyas fotos no estaban registradas en el archivo.
Además de haber padecido  toda la saña del régimen, Rosa carga el dolor de haber perdido a su compañero, Ricardo Sánchez a quién vio por última vez en los calabozos del D2.

martes, 7 de diciembre de 2010

Audiencia del 7 de diciembre

ALICIA MORALES CONMOVIÓ Y RECONOCIÓ A REPRESORES



El 7 de diciembre, en el marco del segundo Juicio por delitos de lesa humanidad en Mendoza, sólo prestó declaración Alicia Morales, ex detenida durante la dictadura cívico militar en el centro de operaciones D2 y, actualmente, integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos –APDH- de San Rafael.

En condición de Testigo General o de Contexto pintó un cuadro perfecto sobre las características y  procedimientos practicados por la patota del -D2, se refirió a los lazos de solidaridad tejidos entre las mujeres presas y del impacto  sufrido al regresar en libertad a una sociedad con valores distorsionados, donde se sintió discriminada. A lo largo del relato, para dar cuenta de lo sucedido utilizó una y otra vez la palabra: destrucción.
  Alicia Morales, contó que la noche del 12 de Junio de 1.976 un grupo de personal militar y civil con pasamontañas y armas largas irrumpió en su casa ubicada en calle Rodríguez 78 de Ciudad; donde junto a su esposo, Juan José Galamba, su hija de año y medio y su bebé de dos meses, compartía vivienda con María Luisa Sánchez, Jorge Vargas y las dos hijas de la pareja.
La detención de las mujeres junto a sus hijos duró alrededor de 48 horas, el día 13 de junio fueron separadas de los niños y trasladadas individualmente al D2. Alicia permaneció semanas en los calabozos de los presos comunes, bajo un trato infrahumano, sin luz, agua, alimentos y sin permiso para ir al baño. Fue golpeada, humillada y torturada psicológicamente por el destino de sus hijos. “Por instinto de supervivencia hasta mis pechos dejaron de llorar” contó la mujer.

Pero la saña de los hombres de las fuerzas armadas no se reducía al secuestro, a la tortura y a la desaparición de adultos. Alicia relató que la hija de María Luisa Sánchez, la noche del secuestro fue utilizada por personal del D2 para “marcar” gente. La propia nena comentó que la llevaron a la Terminal a “reconocer tíos” meses antes de que se suicidara en la casa de sus abuelos donde vivió después del secuestro de sus padres. Además, según supo Alicia, la niña que en ese momento tenía 5 años,  fue llevada a la sala de torturas y sometida a interrogatorios, manoseo mediante, a la vista de su padre que también estaba detenido en el D2.
“Esto también es un crimen, un crimen que tiene que ver con todo lo que nos pasó a los argentinos, un crimen que no puede quedar impune” expresó Alicia mientras relataba la trágica historia de la hija de María Luisa y Jorge.

Alicia Morales permaneció detenida en el D2 hasta octubre de 1.976. Circuló por  varios prisiones, fue liberada por tres días y nuevamente apresada hasta que salió de Devoto en 1980. Estuvo sometida a Consejo de Guerra por un  tribunal conformado por oficiales  del 8vo Regimiento de Infantería de Montaña. Ese “absurdo del absurdo” la hizo jurar por estatutos militares y pretendió que delate a su marido, luego la condenó a 4 años de prisión por intento de incitación a la violencia colectiva, participación en agrupación subversiva y tenencia de armas de guerra.
  Ya en democracia,  Alicia, se constituyó en denunciante ante la CONADEP. En cierta ocasión, fue convocada por el organismo para realizar un reconocimiento del D2; grande sería su sorpresa cuando descubrió que dos de sus represores (Mechón Blanco y Caballo Loco) aún permanecían como personal de esa dependencia.

Entre los agentes de la represión en el D2, reconoció por registro vía imágenes a Miguel Ángel Tello Amaya, Pablo Gutiérrez, Alfredo Milagro Castro, Mario Esteban Torres, Díaz Peralta, Manuel Bustos Medina “Mechón Blanco” (quien amenazaba: “ya te va a tocar a vos la salita de canto y solfeo”, refiriéndose a la sala de torturas), José Sosa Córdoba, Eduardo Smaha y a Tamer Yapur, quien firmara su condena para el Tribunal de Guerra. A lo largo de su declaración manifestó reconocer a Carlos Rico Tejeiro, quien se desempeñara como Subsecretario de Seguridad al iniciarse la gestión del Gobernador Jaque,  como integrante de la patota del D2, dato corroborado por la testigo en otros registros fotográficos. Motivo por lo cual la querella pidió que fuera incluido en los álbumes de personal actuante en el Centro de Operaciones D2.