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jueves, 16 de diciembre de 2010

Audiencia del 16 de diciembre

DAVID BLANCO ECHÓ LUZ  Y FUE CONTUNDENTE


David Blanco, ex – preso político del ’76 al ‘83, fue primero absuelto por la Justicia Federal  y luego condenado por un  Tribunal Militar. Dejó en claro la connivencia de la Iglesia con la represión, habló de las vejaciones sexuales a los varones y remató aportando elementos que confirman  la complicidad de Romano y Miret con la Dictadura.
Militante de la JUP- Juventud Universitaria Peronista-, delegado sindical del Banco Mendoza y estudiante de teatro, la combinación perfecta para que a los 23 años, el actual Secretario General de la Asociación Argentina de Actores, David Blanco, fuera detenido el 2 de junio de 1976 e hiciera el circuito carcelario por las prisiones de máxima seguridad del país.
Mencionó la persecución a los artistas y dio cátedra sobre las cualidades transformadoras del arte que explica el empeño con que Dictadura los persiguió.
Su primer destino fue el D2. Allí sufrió durísimos tormentos tal como lo describieron anteriores testigos y reconoció a algunos de sus verdugos con los que se cruzó en la calle una vez restituida la democracia.
En su paso por ese centro compartió cautiverio con Ricardo Sánchez Coronel, su compañero de trabajo; y dijo haber escuchado a J. Vargas, ambos actualmente desaparecidos. Sobre un plano del D2 señaló las celdas en las que se encontraban ambos detenidos y ubicó la propia. Blanco fue primero procesado y absuelto por Juez Federal Guzzo, pero quedó preso para ser sometido a un Tribunal Militar. Con sus dichos, quedaron otra vez sobre el tapete, los desatinos sustentados por los Consejos de Guerra. Blanco relató que al comparecer ante el Tribunal le exhibieron explosivos, armas, municiones, etc., entonces reclamó que esos elementos no estaban en su poder y que el Tribunal no tenía pruebas en su contra; a lo que el fiscal, oficial Mojo, le respondió que como integrante de una supuesta célula subversiva David disponía de armas aunque no las tuviera consigo y agregó: “Nosotros no necesitamos pruebas nos alcanza el convencimiento de que Ud. es culpable” y lo condenaron a siete años y medio de prisión.
También la iglesia tuvo su capítulo cuando relató que el capellán del ejército, en un gesto poco habitual, le informó a su padre que estaba en el D2 y le sugirió un ardid para tener la confirmación que permanecía alojado en el D2.
Dos intervenciones importantes aportados por Blanco fueron, por un lado confirmar que los funcionarios de la Justicia consideraban a la tortura como algo habitual, y agregó con claridad: “aún sucede” haciendo referencia que los detenidos de hoy son víctimas de tormentos. Por otro lado, se escucho por primera vez la referencia a las vejaciones sexuales sufridas por los hombres, el ensañamiento con los genitales y el ano, hasta el punto de “desear la propia muerte” –dijo.
Finalmente, a pedido de la querella el ex -preso dejó en claro que fue absuelto por el Juez Guzzo, quien dejó constancia en acta de las torturas verificadas en su cuerpo y dio por no valida la declaración firmada en el D2. Por su parte, el entonces fiscal Roque Romano no investigó la tortura, revocó el sobreseimiento dictado por Guzzo y con el aporte de Miret, el testigo quedó preso hasta 1983.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Audiencia del 9 de diciembre

ROSA DIO PRECISIONES Y SE SINTIO LIBERADA


  Rosa Gómez relató con urgencia su cautiverio en el  D 2.  No tuvo militancia en ninguna organización, su secuestro sólo se explica por su relación con el sindicalista bancario Ricardo Sánchez Coronel. Aportó precisiones sobre quiénes integraban el cuerpo de ese Centro Clandestino, incluso reconoció a algunos que aun se encuentran en actividad e indicó en qué dependencia trabajan.
En calidad de “testigo general” Rosa del Carmen Gómez  declaró ante el TOF Nº1. Fue detenida el 1º de junio de 1976 y permaneció  durante 9 meses en el CCD que funcionaba en el Palacio Policial, en plena ciudad de Mendoza.
A igual que lo habían hecho las testigos que la antecedieron, Rosa describió cómo las mujeres que iban a parar aquel sitio eran violadas sistemáticamente por los hombres que conformaban la patota del D2. Las humillaciones y las torturas se sucedían incesantemente en aquel lugar que particularizó como un “infierno”,  “mientras estaba en el calabozo, sentía todo el tiempo personas llorar y quejarse” remarcó varias veces en su relato. Aseguró haber compartido el lugar con Ricardo Vargas y Rosario Torres “muy torturados”, dijo y con el fotógrafo Miguel Pointeau;  todos, al igual que su compañero, están Desaparecidos
Durante el tiempo que ella pasó en el D2 desarrolló mecanismos para distinguir a las diferentes personas que participaban en ese centro de operaciones. “Aprendí a leer con los oídos” expresó la mujer que permaneció un mes maniatada y con los ojos cubiertos. Entonces grabó las voces, los perfumes, las respiraciones que le permitieron identificar a los carceleros  cuando circulaba sin vendas.  Al mes se detuvieron los golpes y la picana pero, aseguró, fue abusada sexualmente del primer al último día por policías a los que identificó.
 Entre lágrimas, afirmó que no pudo declarar con tranquilidad en Tribunales cuando fue citada en la etapa de instrucción.  El empleado que le tomaba testimonio la presionaba para que sólo ofreciera precisiones. “Lloro porque ahora me siento liberada” –dijo-
El Tribunal le pidió revisara varios álbumes de fotografías lo que le permitió  identificar y caracterizar a varios integrantes del D2, entre otros a  Manuel Bustos (Mechón Blanco), Alfredo Castro,  Miguel Ángel Salinas   y dos agentes de apellido Lapas y González, cuyas fotos no estaban registradas en el archivo.
Además de haber padecido  toda la saña del régimen, Rosa carga el dolor de haber perdido a su compañero, Ricardo Sánchez a quién vio por última vez en los calabozos del D2.

martes, 30 de noviembre de 2010

Audiencia del 30 de noviembre

Mendoza: Testimonios de luchadoras emblemáticas
En la segunda semana del desarrollo del Juicio que se celebra en la ciudad de Mendoza, el martes 30 fue una jornada intensa. Por la mañana prestó declaración la Sra. Isabel Figueroa de De Marinis; al medio día el Tribunal decidió hacer una inspección de la dependencias del D2 –Departamento 2 de Informaciones de la Policía de la provincia- uno de de los Centro Clandestinos de Detención  más paradigmáticos de la zona.  Por la tarde testimonió Silvia Ontiveros quien relató los vejámenes sufridos, precisamente, en ese Centro de Detención.  
-“En la historia siempre triunfa la verdad”
Isabel Figueroa De Marinis con 92 años de edad, contó cómo secuestraron a su hija Lidia De Marinis la noche del 3 de junio de 1976.  
La audiencia se desarrolló en un ambiente sereno, con varios momentos de recuerdos que tocaron de cerca a Isabel y a la familia De Marinis. Como comentaba la madre de la chica desaparecida ese día: “Entraron 5 o 6 personas a caras descubiertas que irrumpieron en el departamento. Golpearon, insultaron, interrogaron a mi hija y se la llevaron”. A pesar de su edad, Isabel mostró gran entereza y solidez en su declaración
“Lidia era una persona alegre, cariñosa con nosotros. Mi hija pertenecía al ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), y ya nos había advertido de que la estaban persiguiendo. Era una militante que luchaba como muchos jóvenes que hoy pelean por sus derechos”.
Junto con las madres de otros desaparecidos, recordó, se reunían para la búsqueda de sus hijos, y así de esa manera darse aliento. Repetían periódicamente un circuito que incluía dependencias de la Policía. la 8va. Brigada del Ejército y el Obispado sin embargo no encontraron respuesta alguna.
Frente al ex – Jefe de la 8va. Brigada Tamer Yapur presente en la sala, la señora relató la audiencia que mantuvo con éste 34 años atrás.  Destacó que el militar negó que su hija estuviera detenida y hasta se animó a insinuarle burlonamente si no se la habrían llevado a Córdoba, ciudad en la que Lidia había iniciado la carrera de Odontología.  
Finalmente solicitó a los represores rompieran el pacto de silencio y dijeran donde están los restos de sus hija y los demás desaparecidos  
Isabel de Marinis cargada de espaldas, afirmándose en un bastón y con todos sus años a cuestas es una silueta infaltable en cada actividad organizada por los organismos de DDHH de Mendoza, desde aquellos años hasta el presente.
Asimismo, en una entrevista realizada a Lisandro de Marinis, el hijo de la joven desaparecida el 3 de junio de 1976, acotaba que desde chico siempre supo la verdad, la vivió con intensidades diferentes, y que su figura materna siempre fue su abuela.-dijo-
 “En la historia siempre triunfa la dignidad, la verdad. Les digo que nos fragmentaron, nos dieron el golpe más duro que puede recibir una familia, pero que no pudieron. La justicia es la justicia que se hace en vida. La muerte los va a encontrar condenados por un tribunal y en la historia finalmente se va a saber la verdad”.-agregó-
Según el relato de Isabel de Marinis lo último que supo de su hija fue un día después de su secuestro y desaparición cuando una voz masculina llamó al trabajo de su esposo para dejar un mensaje en el  que Lidia recomendaba a sus padres que no se olvidaran de ponerle las vacunas a su bebé
Una vez finalizada esta declaración,  el Tribunal junto a querellantes, testigos, autoridades y miembros de los organismos de DDHH de Mendoza se trasladaron al lugar en el que funcionara el D2, en el actual Palacio Policial,  para a realizar una inspección y registrar las características del espacio que permitan significar más cabalmente los testimonios de quienes pasaron por esa dependencia.  
Declaró la Yupi, una ex-presa emblemática.

Silvia Ontiveros, conocida como la Yupi en el ámbito de las ex – presas políticas del país, de delegada en ATE pasó a ser  delgada de sus compañeras ante las autoridades del Penal de Devoto durante la Dictadura.  Lúcida y de gran calidad humana hizo un importante aporte   a la resistencia colectiva  dentro de la cárcel, aportando la integridad de las mujeres durante el cautiverio.  
Ontiveros relató  la persecución al interior de la actividad sindical con el avance de las patotas de la derecha peronista local También ofreció información certera de  los procedimientos y los horrores que se cometían  en el interior del D2 de la Policía de Mendoza. Dio cuenta de las torturas, la sed, el hambre y falta de higiene. -Era un lugar sucio,  muy sucio- repetía.  
Detenida un mes antes del Golpe de Videla por su actividad sindical como miembro de la JTP fue secuestrada junto a su hijo y un compañero. Sus palabras  trasmitían especial sufrimiento cuando recordaba haber sido apartada de su hijo.  Perdió la potestad de verlo porque su esposo la denuncio por “abandono del hogar” después de su secuestro  No tuvo contacto con el niño durante los 6 años de cárcel y fue arduo restablecer el vínculo luego de recuperar la libertad en 1982.  
Celebró haber reaccionado con la llamada:”amenorrea de guerra” porque a pesar de 18 días continuos de violación no quedó embarazada
Relató en forma descarnada los vejámenes a los que fue sometida una y otra vez por policías violadores que estimó en 20: “eran distintos olores, distintos cuerpos, distintas voces” –dijo-
A su derecha, los imputados presentes en la sala: Cnel. Tamer Yapur y Paulino Furio del Ejército y los policías del D2. Oficial Inspector Eduardo Smaha Borzuk y el Sargento Celustiano Lucero la escuchaban con la mirada perdida en el espacio y gesto de forzada indiferencia.
Durante su cautiverio Ontiveros permaneció con los ojos vendados de tal suerte que no pudo reconocer, con certeza a sus captores.  Miró minuciosamente una carpeta con las fotos del personal del D2 pero solo pudo establecer el posible parecido de una de las fotos con un policía al  que vio furtivamente al caérsele la venda  
Después de 18 días de secuestro y cautiverio en el D2 fue presentada, tambaleante  ante el juez Carrizo -Mire como estoy doctor- le dijo. A lo que  el Juez le respondió: - No se habrá caído- ; entonces Silvia  le ofreció a exhibirle las quemaduras de la picana que tenía en el vientre pero el Juez se negó a verlas.   
La audiencia cerró con el pedido del abogado querellante Salinas quien solicitó  compulsa para que el Juez Rolando Evaristo Carrizo de cuenta de este hecho.